Agricultura por Ambientes
Tecnologías para arrancar con el pie derecho
Detrás de la calidad y el rendimiento hay estrategias de nutrición, manejo de agua y rotaciones. Ahora el desafío es hacer bien las cosas. Nahuel Reussi Calvo, Alberto Quiroga y Miguel Taboada marcaron el camino.
El cultivo de trigo atraviesa un momento de expansión y para generar rendimiento y calidad, los especialistas recomiendan conocer los ambientes donde se produce.
En el marco de A Todo Trigo 2016 que la Federación de Acopiadores organiza en Mar del Plata, Nahuel Reussi Calvo, investigador del Conicet, disertó sobre el manejo de los cultivos invernales y la posible optimización de rinde y calidad.
En primer lugar, Reussi Calvo explicó que “al analizar el impacto de la nutrición en los sistemas de producción es posible obtener rendimiento y calidad comercial, y para eso, es importante conocer los beneficios del nitrógeno, sobre todo en pre-siembra”.
A modo de ejemplo, el técnico señaló que “en el sur de Santa Fe tenemos respuestas a la nutrición balanceada (nitrógeno, fósforo y azufre) que van desde los 500 a los 2.500 kg/ha, superiores al testigo”.
A su vez, Reussi Calvo, remarcó que “en un ensayo realizado en 2013, con un manejo adecuado de nutrición, se alcanzaron hasta 3.000 kilos de diferencia en relación al testigo”. Y continuó: “El nitrógeno es el nutriente clave y por eso el primer paso es realizar un análisis de suelo, ya que si se aspira a un rendimiento elevado el fraccionamiento de nitrógeno en distintos momentos es importante para que no haya deficiencias”.
En este sentido, Reussi Calvo remarcó que “para definir las dosis de nitrógeno y alcanzar la calidad se requieren alrededor de 150 kg/ha de N, con ese valor se puede aspirar a alcanzar 5.000 kilos de rendimiento”.
Por otra parte, en el sudeste de la provincia de Buenos Aires –ideal para el cultivo de trigo- hacer un análisis de suelo es clave para poder alcanzar rendimientos de 5.000 kg/ha.
Sobre la fertilización en el cereal, Reussi Calvo añadió que “las gramíneas toman fertilizante de lo que se aplica en pre-siembra y la mineralización de los suelos, entonces cuando se realiza un análisis de suelo se puede observar cuánto será lo que requiera el cultivo de trigo para poder alcanzar buen rinde y la calidad tan demandada por la industria”.
A su vez, el especialista en fertilización subrayó que “si se quiere aumentar el nivel de proteína en grano hay que aumentar la fertilización con N, además se busca mantener los rendimientos”.
Por caso, Reussi Calvo expresó que “el trigo necesita 25 kilos de aplicación a la siembra para arrancar correctamente, y luego se deben agregar otros 25 kilos restantes, ya que aplicarlo todo desde el principio no es una buena idea, debido a que es baja la interacción del N con el cultivo”.
Por último, aseveró que “el nitrógeno hay que construirlo, hay que acompañarlo campaña a campaña y es allí donde se podrán ver los resultados del cultivo con rinde y calidad. La primera herramienta es realizar análisis de suelos, y también hay que empezar a medir la mineralización de los lotes”.