sábado, 22 de noviembre de 2014

Avanza la siembra de Gruesa pero con demoras
Las precipitaciones demoraron el inicio de siembra de los cultivos estivales en la región según admitió en su informe habitual la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca. 
La siembra de los cultivos de gruesa se vio demorada esta campaña por las reiteradas lluvias que han saturado en algunos casos el perfil de los suelos de nuestra región. Efectivamente la campaña estival que comienza prevé la posibilidad de una mayor incidencia de enfermedades, especialmente fúngicas, debido al clima húmedo con el que arranca y que en cierta medida, seguirá por buen parte del ciclo. 
A mediados del mes de octubre se observaron las primeras sembradoras en nuestra zona con el propósito de sembrar Mijo. Ya a inicio de noviembre comenzaron a sembrarse los primeros lotes de Girasol y Maíz y por último se sumaron los cultivos de Soja y Sorgo. 
Actualmente se encuentran trabajando las maquinarias y, según datos generados por la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, la superficie de Maíz y Soja caería un 10% en nuestra región mientras que el Girasol aumentaría un 5%. Con respecto a los cultivos de Mijo, Maíz y Sorgo son principalmente con fines ganaderos, en el caso del Girasol se utilizan básicamente materiales alto oleico o confitero buscando un sobreprecio que garantice una rentabilidad positiva. 
En general las siembras se realizan a bajas densidades y con los insumos mínimos (fertilizantes-herbicidas-insecticidas) para tratar de mejorar los márgenes, recordemos que la reducción de los precios sufrida estos últimos meses ha erosionado en gran medida la rentabilidad del sector. 
Prevenir o curar
A continuación recordamos algunas de las buenas prácticas agrícolas a tener en cuenta al inicio del cultivo: 
- Análisis del suelo: Para la realización de un manejo sustentable es necesario conocer la reposición y extracción de nutrientes, especialmente el fósforo. Los balances afectan las reservas de nutrientes de los suelos, la cual determina los rendimientos. Balances fuertemente positivos pueden generar excesos que llevan a la contaminación y, balances negativos reducen la fertilidad del suelo pudiendo afectar seriamente la producción. Por tal motivo se recomienda tomar muestras de suelos representativas de lotes y, en base al resultado de su análisis, determinar la necesidad y dosis de fertilizante a aplicar en la siembra. 
- Combinación de principios activos: La creciente resistencia de las malezas a herbicidas obliga a los productores a aumentar las dosis y aplicar mezclas de agroquímicos para mantener un control eficiente. En este sentido, es de destacar la importancia de utilizar varias combinaciones de principios activos para evitar la aparición de poblaciones tolerantes por un mismo herbicida. En nuestro país el problema se expande por el uso de cosechadoras sin limpieza, la presencia de palomas y el alto porcentaje de campos arrendados. Otras prácticas para prevenir la resistencia: estrechar la distancia entre hileras para sombrear lo antes posible el surco, utilizar materiales ramificados y elegir fecha de siembra que brinden mayores tasas de crecimientos de los cultivos. 
- Monitoreo de plagas: El agua, que en algunas zonas ha permitido una rápida germinación (a los cuatro días ya asomaban las plántulas) y seguramente favorecerá el buen desarrollo de los cultivos, también beneficiará la actividad de los patógenos, por lo que se recomienda estar atento y no dejar de lado los controles periódicos.
Efectivamente, las elevadas temperaturas junto a la alta humedad generada por las precipitaciones y el rocío, son factores decisivos en la penetración e infección de los hongos, por otro lado las heridas de las hojas causadas por el viento y los insectos favorecen la introducción de las bacterias en las plantas.
En soja, especialmente en los lotes de monocultivos, las enfermedades más frecuentes que podemos encontrar son: manchas foliares (alternaría-septoria), tizón foliar (cercospora), bacteriosis, cancros, antracnosis, mildiu, oídio y la SMS (síndrome muerte súbita) causada por fusarium.
El uso de semillas ya tratadas con curasemillas es altamente recomendado, especialmente en los híbridos sembrados con placa (maíz –girasol) o a bajas densidades, donde la viabilidad de cada semilla influirá directamente sobre el rinde.
- Uso de Refugios: En los cultivos de maíz transgénicos es fundamental el uso de refugios para evitar la aparición de resistencia en insectos. La necesidad de implantar un 10% de materiales convencionales sobre un lote sembrado con híbridos bt servirá para albergar a una población de insectos y de esta manera evitar el desarrollo de individuos resistentes.
- Biotecnología: La aparición de eventos apilados permite agregar una herramienta más al manejo integrado de plagas. En efecto, muchos materiales hoy ya presentan dos o más transgenes destinados al control simultáneo de malezas y de insectos. En un futuro no muy lejano los productores tendrán la posibilidad de contar con materiales resistentes a más de un herbicida (glifosato, 2-4 D, dicamba, atrazina y las imidazolinonas) siendo ésta una alternativa más eficiente para el control de malezas resistentes.
Por último NO debemos olvidar la necesidad de rotación de cultivos y adopción de la siembra directa como otras buenas prácticas agrícolas, muy importante en nuestra región. La cobertura del suelo mejora la retención de agua en el perfil de los suelos y ayuda a mitigar la erosión eólica e hídrica.