martes, 4 de noviembre de 2014

Se devela la intención
El Departamento de Estimaciones Agrícolas de la Dirección de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca realizó un relevamiento de la intención de siembra de gruesa en la región. 
Durante el mes de octubre, la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca realizó una intensa recorrida por su área de influencia, entrevistando productores, acopios, cooperativas, proveedores de insumos y otros participantes de la cadena agrícola con el objetivo de obtener una primera estimación del área a implantar con los cultivos de Girasol, Maíz y Soja en la campaña entrante. El área relevada abarca los 12 partidos del sudoeste bonaerense: Adolfo Alsina, Guaminí, Puán, Saavedra, Tornquist, Cnel. Suárez, Cnel. Pringles, Cnel. Dorrego, Cnel. Rosales, Bahía Blanca, Villarino y Patagones. 
A pesar de contar con un perfil de suelo en óptimas condiciones de humedad, la nueva campaña reportaría una contracción en superficie. El marcado retroceso experimentado por las cotizaciones de los granos erosionó los márgenes de rentabilidad de los diversos cultivos y limitó las expectativas de siembra, más aún en campos alquilados donde los rindes de indiferencia se han disparado. La mayor superficie implantada con cultivos de invierno en determinados partidos y una mayor dedicación ganadera en otros también limita el avance de la superficie de gruesa. 
Se adicionan dificultades financieras para encarar la siembra, en medio de una situación de menor liquidez del productor de la zona y mayores costos crediticios. Según las estimaciones la superficie total de gruesa se contraería un 7 % al pasar de 730.000 ha. en la campaña 2013-14 a 680.000 ha. en el ciclo que se inicia. 
En lo referente a la participación relativa de los cultivos, el girasol, con una ligera expansión, explicaría el 24% de la cobertura del sudoeste. El maíz, con un recorte, sería responsable del 18% del área. Soja, con una contracción, daría cuenta del 58% de la superficie.


Girasol 
Los primeros datos arrojan que la superficie de siembra en el sudoeste bonaerense, aumentaría un 5%, pasando de 158.500 ha. en el ciclo 2013-14 a 166.000 ha. en la nueva campaña. El mayor incremento del área estaría dado en los partidos de Adolfo Alsina, Cnel. Suárez. Cnel. Pringles y Cnel. Dorrego, con un 20% de suba para el primero y un 15% para los restantes. La excepción es el partido de Guaminí, cediendo hectáreas producto de contar con zonas con exceso de agua para llevar adelante la siembra, provocándose el pasaje de esta superficie a soja. 
La estabilidad de rendimiento frente a soja, en medio de precios futuros del poroto que cayeron sustancialmente en los últimos meses, se posiciona como el principal factor de sustento del área de girasol. 
Se advierte creciente interés por girasol oleico, asociado a negocios que ofertan prima de 40 dólares sobre los tradicionales, resultando en un precio final en torno a los 300 dólares. El incremento en el área se advierte para los partidos situados en el margen noreste y norte del sudoeste. El daño por palomas y la mayor erogación financiera al momento de la siembra se muestran como limitantes al crecimiento de la superficie del cultivo. 
Maíz 
El área de siembra para la zona relevada, caería un 10%, al pasar de 135.000 ha. en el ciclo 2013-14 a 121.000 ha. en 2014-15. La reducción es generalizada a todos los partidos del sudoeste. La fortísima retracción que los precios del cereal acusaron en los meses recientes, tras el ingreso al mercado global de la cosecha récord de Estados Unidos que se suma a una muy buena producción del Hemisferio Sur, erosionó los márgenes de rentabilidad del cultivo, tornándose en negativos para la producción en campos alquilados. 
Los precios tanto disponibles como a cosecha distan enormemente de los negociados a igual fecha el ciclo precedente, impactando de manera negativa en la expectativa de siembra por parte del productor. El cereal se encamina a ser producido en aquellos lotes con mayor aptitud agronómica y en busca de mantener rotaciones. En dicho caso, se repite el manejo que adopta: 
• Híbridos prolíficos de buena respuesta a la zona 
• Bajas densidades de siembra 
• Atraso en la fecha de implantación 
En la vereda opuesta, se advierte la siembra de materiales asociados a menor paquete tecnológico con doble finalidad en función de cómo se desarrolle la campaña. En caso de no ser totalmente benévola el destino será pastoreo, mientras que, buen clima mediante llegará a cosecha. 
De esta manera conviven dos planteos productivos aplicados en función de la capacidad financiera del productor y del potencial de la zona. 
Soja 
El área de siembra para la zona relevada, caería un 10%, al pasar de 436.500 ha. En el ciclo 2013-14 a 392.000 ha. en 2014-15. La reducción es generalizada a todos los partidos del sudoeste. La excepción el partido de Guaminí, donde la oleaginosa captaría área que cede girasol. Los precios futuros de la oleaginosa no fueron ajenos al desplome experimentado por los contratos más cercanos condicionando la ecuación económica de esta producción. 
Los valores para la nueva cosecha en torno a los 240 dólares exigen rindes elevados y difíciles de lograr en el sudoeste para cubrir costos, resultando en un deterioro de la intención de siembra, principalmente en aquellas zonas de menor potencial productivo. Las últimas campañas no han resultado favorables para la producción de la oleaginosa, siendo el clima el principal limitante. 
La característica de un verano seco y caluroso y el elevado riesgo de heladas tempranas no permiten expresar el potencial de las diversas variedades de soja, resultando en rendimientos insuficientes para obtener un cultivo rentable. El pasado año fue testigo fiel del citado desempeño climático. 
El limitante a la caída en superficie: Una menor inversión inicial asociada a la siembra de soja frente a la requerida para la implantación de girasol y maíz se muestra como el factor que limita una caída mayor del área. 
El factor de corrección: soja de 2º La presente campaña se inicia con perfiles de suelo en óptimas condiciones de humedad. De extenderse las mismas, los partidos del margen noreste y norte del sudoeste verán incrementada la implantación de soja de segunda frente a las hectáreas logradas en el ciclo previo, cuando la ausencia de precipitaciones y el déficit de humedad en suelo impidieron la siembra de un importante porcentaje de la oleaginosa sobre rastrojos de fina. 
Un menor desembolso inicial y la búsqueda de prorratear el costo de arrendamiento conducirían a un incremento en la superficie de segunda, siempre y cuando el clima lo permita.