martes, 30 de octubre de 2012

Inflación, consumidores y el
aporte del sector agropecuario 
Por Arturo Navarro (*) 
Los últimos datos de inflación del mes pasado son del 0,9% del Indec y el de diputados un 2%, que representa una inflación proyectada anual de 24%. Si tomamos solamente los alimentos de la canasta familiar, la inflación representó el 38% en el último año, castigando a la gente más pobre, porque el gasto en alimentos insume el 80 o 90 % de sus ingresos. 
Ante estos valores que ya se venían proyectando, el Gobierno Nacional prohibió la publicación de los índices de inflación de las consultoras y ahora pretende que las entidades de defensas de los consumidores publiquen solamente los precios de los artículos y no los promedios de los mismos.
Este intento de tapar el sol con las manos deviene en frenar la capacidad de producción del sector agropecuario, cuando éste tiene la mejor solución para abastecer el consumo en tiempo y forma y aumentar las exportaciones para terminar con el cepo cambiario con mayor oferta de dolares. 
Los consumidores han dejado de creer en los controles de precios de ciertos productos ante el rotundo fracaso de los mismos: porque los productos acordados se acaban en los primeros días; porque pagan el mismo precio por menos cantidad de productos o por un producto de inferior calidad. 
Al final terminan consumiendo productos más caros ante la escasez general provocada por la misma política: Este es el resultado histórico al mantener estas políticas que ya fracasaron cuando el país pretendía vivir sólo con lo nuestro. 
En el seminario de Agrotendencias 2012 realizado en Buenos Aires esta semana quedó demostrado que para crecer en forma sostenida la única forma de hacerlo es abriendo la económica al mundo para poder aumentar la producción y exportación y ser bien competitivo. 
Habría tres modelos: Estados Unidos es un ejemplo a tener en cuenta junto a otros países en desarrollos que están creciendo. Unión Europea por tener precios de los productos internos más caros que los externos debido a los subsidios, terminó aumentando la producción de alimentos que después no alcanzan a consumir y no pueden venderlos en los mercados externos porque sus valores son superiores. En la Argentina por desacoplar los precios internos de los externos para tener carnes y pan barato, terminamos achicando la producción por abastecer principalmente el mercado interno y no podemos abastecernos del exterior porque sus valores superan la capacidad de pago de nuestros salarios deprimidos. 
Pero lo más grave de la implementación de esta política en nuestro país es que termino subsidiando a los ricos mientras en el país hay 10 millones de habitantes que no tienen cubiertas las condiciones mínimas de alimentación. 
Nota completa en www.arturonavarro.com.ar 
(*) Consultor. Ex presidente de CRA y CARBAP.