miércoles, 6 de marzo de 2013

Destete precoz
Una opción que beneficia a todos 
Con esta técnica, los índices de preñez alcanzan un 100%. Además, mejora la condición física de las vacas y la oferta forrajera. Una elección rentable, que estabiliza el sistema productivo. 
El destete precoz implica separar a los terneros de sus madres a los 60 días de haber nacido. Esta decisión mejora los índices de preñez de las vacas y estabiliza la producción ganadera, ya que cuida la oferta forrajera durante el invierno. “Teníamos índices de preñez del 75%, que es muy bajo, y hemos llegado a aumentarlo a un 100%”, explicó María Lucía Coria, técnica del INTA Cesareo Naredo. 
Al separarse de la madre, los terneros no comen durante el primer día; al segundo, comienzan con una dieta especial. “Es importante extremar los cuidados durante los primeros días: buena sombra, que no les falte agua y una dieta balanceada de proteína y energía”, señaló Coria. 
Con un manejo restrictivo de la lactancia, una vaca puede entrar en celo a partir de los 45 días luego del parto, según su condición corporal. Sin embargo, no es común en los establecimientos ganaderos. “Si recorremos el campo aún encontramos productores que realizan un manejo tradicional del rodeo, lo que significa que los terneros llegan a los 90 días junto a la madre”, explicó Coria, quien recomendó: “La idea es lograr que cada vaca tenga un ternero por año. 
Para esto, es fundamental ajustar el período de lactancia a 60 días”. Si se adelanta el destete, se logra acumular forraje y contar con mejores pastos para el invierno, ya que sin el ternero, la vaca demanda menos alimento y los requerimientos son menores. “Es un momento en el que tenemos la posibilidad de bajar la carga del campo”, contó Pablo Preliasco, de la Fundación Vida Silvestre y Aves Argentinas, “debido a que si se acorta el período de lactancia, una vaca reduce a la mitad su requerimiento energético.”. 
Estabilidad 
Otro aspecto importante del destete temprano es que aporta una gran estabilidad, tanto al sistema productivo como económico. De acuerdo con Preliasco, no sólo el campo se mantiene con mejor reserva de forrajes, sino que los animales recuperan más rápido su condición física y llegan en mejor estado al invierno. 
 Una vaca que sigue dando leche durante el otoño y principio del invierno, al momento de destetar, suele tener después un desempeño reproductivo menos eficiente. “En cambio, una vaca que fue destetada temprano, es garantía de que vamos a pasar un buen invierno, por más que sea seco, helador o muy lluvioso”, indicó. (INTA informa)