jueves, 15 de mayo de 2014

Colegio de Veterinarios Bs.As.
Feedlots: un largo camino por recorrer e investigar 
La intensificación de los sistemas ganaderos en nuestro país implica  nuevos desafíos y exigencias sanitarias que se deben enfrentar e investigar. 
En la actualidad, la ciencia, la tecnología y la innovación son herramientas indispensables para la transformación de las estructuras productivas, la explotación racional de los recursos naturales, el cuidado de la salud, la alimentación y la educación. 
En este contexto, la investigación relacionada con la medicina veterinaria resulta fundamental para generar nuevos conocimientos y tecnologías que puedan abordar la sanidad animal, la utilización racional del medio ambiente, el crecimiento del sector agropecuario y por ende, trabajar para la sustentabilidad de los sistemas productivos. 
En los últimos años hemos podido observar en nuestra provincia, el crecimiento de los sistemas de recría, engorde y terminación a corral. El incremento de esta metodología se debe a varios motivos, entre ellos, al incremento del aprovechamiento de las tierras liberadas por la agricultura, actividad de mayor rentabilidad en estos últimos años y que como primera consecuencia desplaza a la ganadería a áreas menos fértiles y de menor calidad de forraje, dificultando los procesos de engorde y terminación. 
Entre otras ventajas, con el tamaño reducido de los espacios ocupados se minimiza el gasto energético de los animales, lo que facilita el engorde y la cobertura grasa.A diferencia del sistema extensivo llevado a cabo a base de forraje, sin ningún adicional extra de alimento proporcionado por el hombre, el sistema intensivo de engorde a corral es una tecnología de producción de carne basada en dietas de alimentos balanceados, de alta concentración energética y fácil digestibilidad. 
En el año 2001, el SENASA dictó la resolución 70/2.001 basada en los aspectos sanitarios del feedlot, estableciendo que “este tipo de producción, por alta concentración ganadera y continuo recambio poblacional, implica un mayor riesgo higiénico y sanitario” y “Que esta modalidad de explotación produce elementos de desecho que pueden constituir una fuente de contaminación del ambiente, interesando a la salud pública y la sanidad animal, por lo que es necesario atenuar o reducir al mínimo dicho impacto ambiental”.

Es por eso que solicita se mantengan actualizados los registros para que los manejos sanitarios sean realmente eficientes, al mismo tiempo que debe existir un seguimiento en cuanto al cumplimiento de las regulaciones debido a la contaminación ambiental y a los problemas sanitarios que puede generar la concentración de una gran cantidad de ganado en pequeñas superficies. 
Esta intensificación de los sistemas ganaderos en nuestro país implica nuevos desafíos y exigencias sanitarias que debemos enfrentar como profesionales veterinarios. Investigar, innovar, adaptar, establecer un seguimiento, controlar y mejorar los planteos productivos, son las tareas que debemos asumir lo antes posible. Como agentes de salud pública, debemos preocuparnos por la prevención y no solamente por la cura. Debemos asesorar a los productores no solo para procurar la sanidad de los animales, sino también intensificar las buenas prácticas, mitigar el impacto ambiental de estos sistemas y, como ya hemos dicho muchas veces, trabajar interdisciplinarmente y en conjunto con todos los componentes del sector, para generar y ejecutar planes sanitarios efectivos. 
Es importante que los feedlots estén habilitados a nivel municipal, provincial y/o nacional, para que su ubicación y actividad no perturbe la vida de las poblaciones aledañas. Y en este marco se debe contar con un profesional veterinario de dedicación permanente que vele por la salud y el bienestar de los animales así como del impacto ambiental de la actividad. El contacto diario con los animales, que es una de las ventajas básicas que tiene este sistema; facilita el seguimiento en lo sanitario y en lo productivo: reconocer animales enfermos, diagnosticar y realizar tratamientos, vacunar, aislar y realizar cuarentenas. Es decir, establecer controles y seguimientos permanentes. 
Involucrarse responsablemente en estos procesos es algo que debemos asumir. El buen desarrollo de nuestro país, no solo debe basarse en políticas económicas y de mercado, sino que dependen del desarrollo y conocimiento de las tecnologías adecuadas y la capacitación de los recursos humanos para su ejecución. Está en la responsabilidad de instituciones como la nuestra, junto con los gobiernos, las instituciones de investigación y las áreas académicas pertinentes, trabajar por el buen uso de los recursos que poseemos para seguir desarrollando conocimiento, tecnología y sustentabilidad a futuro.